Jesús invita a sus discípulos a “alzar los ojos y ver los campos” después de su diálogo con la Samaritana, mostrando el mundo como una mies lista para la cosecha. Este entendimiento se basa en su declaración: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”. La voluntad del Padre es la salvación de todos los hombres, y con Cristo como Salvador universal, se anuncia y se extiende a todas las naciones. Mientras esta misión se cumple, el Padre actúa en la humanidad, preparando corazones y manteniendo vivas las esperanzas de los pueblos. Jesús destaca que “es el momento de la siega”, subrayando la continua preparación del Espíritu Santo en la historia de salvación y la importancia de aprovechar los esfuerzos previos. La misión en Samaria es un preludio de la evangelización de los pueblos y urge a los discípulos a actuar inmediatamente, confiando en la preparación divina y su tarea de proclamar la Buena Nueva a toda la creación.
ÍNDICE
- 1. Con la mirada de Cristo.
- 2. Una familia misionera.
- 3. Una nueva fase en nuestra praxis misionera.
- 4. La primacia de la evangelización.
- 5. Un deber necesario y delicado: la inculturación. Profundización del misterio de Cristo; adecuada comprensión de la cultura; en comunidad;
el proceso de inculturación; los itinerarios. - 6. El diàlogo interreligioso y ecumènico. Actitudes
y modalidades salesianas en el diàlogo. - 7. Una palabra de orden: consolidar.
- 8. Nuevas fronteras.
- 9. Juntos hacia el 2000.
- Conclusión.
Periodo de referencia: 1998
J. Vecchi, Alzad vuestros ojos y ved los campos, que ya amarillean para la siega. Nuestro compromiso misionero de cara al 2000, in «Actas del Consejo general», 79 (1998), 362, 3-40.
Institución de referencia:
Direzione Generale SDB